En el abordaje del VIH, ¿es necesario estratificar el nivel de cuidados de los pacientes con VIH, mejorar las estrategias de diagnóstico precoz o el abordaje de las enfermedades hepáticas? ¿Hemos hecho lo suficiente? A todas estas preguntas se trató de dar respuesta en la segunda y última mesa clínica de nuestro XII Congreso Nacional

En relación a la necesidad de estratificar el nivel de cuidados en el seguimiento de los pacientes con VIH intervino la Dra. Marisa Montes, del Hospital Universitario La Paz de Madrid, quien abordó en su ponencia el ‘Sistema de estratificación de pacientes con VIH’ (disponible en este enlace), una herramienta en la que participa GeSIDA, dirigida a dar respuesta a la gran variabilidad existente en los itinerarios y en la oferta de cuidados que se ofrece a los pacientes con VIH. En la actualidad, el objetivo es poder trabajar en testar la herramienta con pacientes reales y con organizaciones de pacientes para validar su eficacia, explicitando la oferta de cuidados adaptada al resto de perfiles identificados, así como a otros que pudieran ser de interés con el objetivo de implementar los mejores itinerarios de cuidados posibles para cada uno de los perfiles y niveles de complejidad de las personas que son atendidas en las distintas unidades de VIH de nuestro país.

Sobre la necesidad o no de nuevas estrategias para mejorar el diagnóstico precoz del VIH habló nuestra compañera la Dra. Inés Suárez, del Hospital Universitario Infanta Sofía de Madrid. Ante la persistencia en nuestro entorno de un problema como es el diagnóstico tardío, cuyas cifras no decrecen, la Dra. Suárez repasó algunas iniciativas de interés que se están llevando a cabo con el fin de mejorar este parámetro, esencial para el control de la pandemia del VIH. Así, expuso cómo en Servicios de Urgencias se está practicando la prueba de detección en aquellos casos en los que se manifiesten enfermedades indicadoras de la presencia del virus, o la interesante apuesta por utilizar Big Data e inteligencia artificial para detectar entre las historias clínicas de pacientes de Atención Primaria y Hospitalaria posibles señales de alerta que apunten hacia un posible caso de VIH.

Cerró la mesa el Dr. José Antonio Pineda, del Hospital Virgen de Valme de Sevilla, quien expuso que, tras haberse conseguido ‘virtualmente’ la eliminación del VHC en personas con VIH, aún quedan algunos retos pendientes en enfermedades hepáticas en este colectivo. Así, en hepatitis C, necesitamos desarrollar marcadores que identifiquen con más precisión los pacientes con respuesta viral sostenida que van a desarrollar complicaciones, así como diagnosticar y tratar los pacientes no portadores del VIH infectados por VHC, en especial los hombres que tienen sexo con hombres para prevenir los casos de hepatitis agudas C.

En lo concerniente a la hepatitis A, es preciso mejorar la implementación de las estrategias vacunales, también frente al VHB, implementar el diagnóstico en un solo paso de la infección por virus delta (VHD) y evaluar la eficacia y seguridad de los nuevos fármacos frente la infección por VHD en personas VIH. El diagnóstico de la hepatitis aguda E necesita ser mejorado, mediante el uso de la determinación de ARN de VHE. Finalmente, las hepatopatías no virales, que se relacionan esencialmente con la enfermedad hepática grasa metabólica, requerirán poner a punto programas de cribado para identificar a los pacientes con riesgo de mala evolución.